
En el corazón del Barrio Gótico de Barcelona, el Palau Moxó se alza como la última residencia barroca privada de la ciudad condal. Construido en 1770, este enclave histórico ha sido objeto de un meticuloso proyecto de iluminación a cargo de Faro Barcelona y BioscaBotey, quienes han diseñado soluciones lumínicas a medida para realzar su arquitectura y valor patrimonial.
Iluminación en la restauración del patrimonio
La restauración del patrimonio arquitectónico exige un equilibrio entre la estética y la conservación. Por ello, la iluminación debe usarse de un modo estratégico para acentuar volúmenes, destacar elementos decorativos y reforzar la narrativa histórica del edificio. Mediante una combinación de luminarias diseñadas a medida, tecnología avanzada y una meticulosa selección de temperaturas de color y ópticas, el proyecto ha logrado equilibrar funcionalidad y belleza sin restar protagonismo a los elementos originales.
"Uno de los aspectos clave en este proyecto es el proceso de restauración. Se ha intentado recuperar todos los materiales arquitectónicos y de mobiliario posibles, y, lo que no se ha podido recuperar, se ha vuelto a construir con las premisas de 1770, como era originalmente." - Iván Meana, director de proyectos de Faro Barcelona.
Según el ICOMOS (International Council on Monuments and Sites), la iluminación en patrimonio debe cumplir con criterios de reversibilidad, compatibilidad y mínima intervención. En este contexto, la luz juega un papel clave en la labor de conservación. En interiores, los baños de luz indirectos permiten realzar techos abovedados y detalles ornamentales sin generar reflejos que puedan restar profundidad o alterar la percepción del espacio. Para destacar elementos pictóricos sin comprometer su integridad, como los frescos que decoran algunas estancias del palacio, se emplea iluminación focalizada con ópticas controladas, que evita la sobreexposición y minimiza la emisión de calor y radiación UV.
Estas estrategias, combinadas con sistemas de regulación de intensidad y tecnología LED de espectro optimizado, permiten que el patrimonio se ilumine con precisión y sensibilidad, asegurando su disfrute sin acelerar su deterioro.
Un equilibrio entre historia y exclusividad
El proyecto se divide en dos zonas. Por un lado, el piano nobile o piso principal, que está protegido por patrimonio y que incluye salones y patios únicos destinados a eventos. Por otro lado, la segunda planta, que alberga 5 exclusivos dúplex de 140 a 260m² de alto standing. Estos se ubican en las plantas superiores de la mansión, incluyendo las buhardillas donde se encontraban las estancias del personal de servicio de la familia Moxó. Las residencias han sido concebidas enfatizando la amplitud, la luminosidad, los detalles arquitectónicos de origen y los materiales nobles.
Hall: equilibrio y elegancia
Al acceder al hall, una luminaria colgante diseñada ad hoc da la bienvenida. Su estructura se compone de dos aros de latón, el superior de 1,60 m de diámetro y el inferior de 1,30 m, creando un conjunto elegante y equilibrado. La luminaria cuenta con unas tulipas de cristal rayado cuya misión es esconder la fuente de luz y aportar un matiz decorativo a un diseño que busca armonizar con la estética barroca sin robarle protagonismo.


Sala Sant Mori, un halo de luz para un fresco barroco
La sala Sant Mori nos obliga a elevar la mirada hacia el cielo, donde un fresco barroco ornamental nos devuelve la mirada desde arriba. Esta pieza, que evoca la época de mayor esplendor del palacio, ha recuperado su belleza original gracias a un minucioso proceso de restauración imprescindible, haciéndonos olvidar que, hasta hace unos meses, estaba prácticamente destruida.

El gran reto de esta estancia fue iluminar su impresionante fresco de 8 metros de altura sin comprometer su conservación. Para ello, se utilizó una tira de LED con un sistema de iluminación de alta reproducción cromática (CRI 97), que es específica para arte, asegurando una percepción fiel de los colores originales sin dañarlos.

Para poder ajustar la iluminación a los diferentes eventos que puedan celebrarse en el palacio, se creó una luminaria circular flotante de 5 metros de diámetro. Suspendida por finísimos hilos de acero, da la sensación de levitar sobre la sala, permitiendo una vista despejada del magnífico techo desde cualquier ángulo. Su florón, a diferencia de los formatos planos convencionales, presenta un diseño vertical, de manera que podemos admirar en su totalidad el espectacular rosetón central en pan de oro. la luminaria cuenta con tecnología LED, con una temperatura de color de 2700K y con un sistema de regulación DALI, que permite ajustar la intensidad lumínica según las necesidades.
Sala Montcortés: integración sin invasión
La sala Montcortés está decorada con pinturas en pared y techo, realizadas a mano. Aunque el techo parece un fresco sobre yeso, en realidad es una tela tensada que recrea ese efecto con gran precisión.
Por este motivo, esta sala requería de una solución lumínica no invasiva. Se diseñó una luminaria suspendida a través de una varilla roscada, evitando anclajes en el techo. Para destacar la belleza del techo sin sobreiluminarlo, se integraron tiras LED con difusor de 3000K, que es la tonalidad específica que requería este tipo de tela.

La parte inferior de la luminaria incorpora tecnología LED con óptica muy cerrada, cuyo diseño de tulipas de cristal tallado, similares a las del hall, asegura una continuidad estética en todo el palacio.
Una alcoba dorada
La alcoba principal cuenta con una cristalera dorada que captura la esencia del barroco. Para respetar su riqueza visual, se optó por una iluminación técnica de luz indirecta que realza los detalles dorados sin deslumbrar, generando un ambiente íntimo y sofisticado.
En un espacio con tanta riqueza visual, la iluminación debía integrarse sin restarle protagonismo. Por ello, se diseñó un sistema de luz difusa y sin sombras, que envuelve la estancia en una calidez equilibrada. Además, esta solución permite destacar los detalles del techo, pintado a mano con pan de oro, potenciando su brillo con sutileza y sin generar reflejos excesivos. El resultado es un ambiente armónico donde la luz acompaña y realza la majestuosidad del espacio.

Una biblioteca con historia
La biblioteca del Palau Moxó es un espacio que respira historia. Un lugar que evoca la elegancia de las bibliotecas clásicas. Para iluminar este ambiente, se diseñó una luminaria exclusiva que, inspirada en la iluminación tradicional, reinterpreta la lámpara de lectura de las antiguas bibliotecas, convirtiéndola en este caso en una luminaria de techo. Su diseño realza el carácter majestuoso de la estancia y crea una atmósfera acogedora, perfecta para la lectura y el estudio.

Una galería con iluminación equilibrada
En la galería requería de una luminaria que se adaptara a las necesidades del espacio. En este caso, el objetivo era iluminar de forma diferenciada el techo restaurado y el suelo, asegurando un equilibrio entre funcionalidad y estética.
Para realzar la riqueza del techo, la parte superior de la luminaria emite una luz difusa en 2700K, proporcionando una luz homogénea que potencia sus colores sin generar contrastes bruscos. En la parte inferior, por su parte, se incorporaron pequeños proyectores empotrados con óptica muy cerrada, también en 2700K, que dirigen la luz de acento hacia el suelo, evitando dispersiones innecesarias y garantizando una iluminación clara y eficiente del espacio.
Los apartamentos, un punto de encuentro entre lo clásico y lo contemporáneo
En la planta principal del palacio se encuentra un apartamento independiente, diseñado para ofrecer privacidad y exclusividad dentro de este entorno histórico. Separado de la zona de eventos, este espacio combina la elegancia clásica con el confort contemporáneo. La distribución ha sido concebida para maximizar la amplitud y la funcionalidad, integrando en una misma sala el comedor, el salón y una cocina escamoteable que permite ocultarse por completo cuando no está en uso. Además, el apartamento cuenta con una segunda estancia que alberga la habitación principal, un vestidor y un baño, todos ellos diseñados con un enfoque que respeta la esencia arquitectónica original.
Para la iluminación, se han instalado tiras LED empotradas en molduras, una solución discreta y elegante que acentúa la riqueza de los detalles ornamentales sin alterar su percepción. La luz indirecta baña sutilmente las superficies, generando una atmósfera acogedora y sin deslumbramientos. Como complemento, se incorporaron dos luminarias suspendidas, inspiradas en los antiguos chandeliers pero reinterpretadas con tecnología LED de última generación.

Una fusión entre clasicismo y modernidad que permite conservar el encanto palaciego a la vez que se optimiza la eficiencia energética y el confort lumínico.
Unas escaleras con carácter
Las escaleras que conectan la planta noble con los apartamentos superiores no solo cumplen una función estructural, sino que han sido diseñadas con el mismo cuidado que el resto del Palau Moxó. En el vacío de la escalera, un conjunto de luminarias colgantes de formas redondeadas y distintos diámetros desciende en cascada, creando un juego visual dinámico que ilumina el espacio con elegancia y acompaña el ascenso y el descenso, convirtiendo este rincón en un sutil espectáculo de luz y diseño.
En las plantas superiores, donde se distribuyen los cinco apartamentos dúplex, la iluminación adopta un enfoque más funcional y versátil. Se instalaron sistemas de carriles que integran luminarias para iluminación general en las zonas de trabajo, complementados con proyectores estratégicamente ubicados para destacar elementos arquitectónicos clave de cada estancia. Esta combinación garantiza un equilibrio entre practicidad y diseño, adaptándose a las necesidades de cada espacio sin comprometer la estética del conjunto.

Iluminación como narrativa histórica
La restauración del Palau Moxó es un ejemplo de cómo la iluminación puede integrarse de manera respetuosa y efectiva en un entorno histórico, realzando su valor patrimonial y ofreciendo a los residentes y visitantes una experiencia visual y sensorial única.
“El Palau Moxó, es, para mí, el proyecto más bonito que hemos hecho este año”, comenta Iván Meana, director de proyectos de Faro Barcelona. “Hemos centrado nuestra atención en lo verdaderamente importante: realzar su arquitectura original, respetar la atmósfera histórica y devolver el esplendor a sus interiores. Ser testigo de cómo el palacio, poco a poco, recuperaba su esencia original ha sido un proceso fascinante.”

© Fotografías de Javier Márquez Lera.