
Situada en Montcada i Reixac, la nueva Escola Bressol Municipal Can Sant Joan es un proyecto arquitectónico que pone el foco en el bienestar infantil. Un espacio que acompaña su desarrollo desde el diseño interior y las soluciones técnicas que lo componen.
Desde su concepción, el proyecto apuesta por una estrategia de diseño responsable, en la que la sostenibilidad y el confort ambiental juegan un papel clave. La ventilación natural, potenciada por el uso de ventiladores de techo, se convierte en uno de los elementos esenciales para garantizar un ambiente sano y acogedor en sus aulas.

Un edificio al servicio del aprendizaje
Diseñar una escuela infantil implica entender profundamente las necesidades de quienes la habitarán. Por ello, cada rincón de la escuela ha sido pensado para favorecer la autonomía, el juego libre y la interacción entre los niños y niñas.
La disposición de los espacios busca generar un entorno seguro y flexible, con una paleta de materiales cálidos y una iluminación suave que transmite calma. Las aulas se abren al patio, con acceso directo al exterior, lo que favorece tanto la iluminación natural como la ventilación cruzada. Este vínculo con la naturaleza es una constante en todo el edificio, reforzando una pedagogía donde el entorno físico es un agente activo del desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños.

Ventilación saludable para espacios educativos
En una escuela infantil, donde los niños y niñas pasan muchas horas al día, la calidad del aire no es un lujo: es una necesidad. La alta ocupación, la humedad generada por la actividad diaria y la necesidad de mantener una temperatura agradable convierten la ventilación en espacios educativos en un aspecto clave para la salud y el confort.
El proyecto apuesta por ventilación natural, reforzada con ventiladores de techo: una solución saludable y silenciosa que ayuda a mantener estable la temperatura y no emite gases contaminantes. “Era importante garantizar la circulación de aire constante y el confort en épocas calurosas”, apunta Blanca Noguera, arquitecta del Àrea Metropolitana de Barcelona que ha seguido de cerca las obras del proyecto.
El control de la temperatura y la humedad también es fundamental. Estudios recientes demuestran que ambos factores influyen directamente en los procesos cognitivos y la capacidad de concentración de los más pequeños. Por eso, el sistema de ventilación elegido debía responder a los máximos estándares de eficiencia, confort y sostenibilidad.
Los ventiladores Cruiser, una elección técnica y estética
Para cumplir con todos estos objetivos, se instalaron nuestros ventiladores de techo Cruiser en color blanco: dos por aula en las cinco estancias principales, y dos más en el aula polivalente.
La elección del modelo Cruiser respondió tanto a criterios estéticos como funcionales. Su diseño sobrio y contemporáneo encaja a la perfección con la arquitectura del edificio, mientras que su motor DC garantiza un consumo energético muy inferior al de los motores tradicionales, reforzando así el compromiso del proyecto con la sostenibilidad. Además, ofrece un control de velocidad preciso, un funcionamiento ultra silencioso y una respuesta rápida a cada orden del usuario.
En muchas de las aulas, los techos son altos e inclinados, por lo que el calor tiende a acumularse en la parte superior. Los ventiladores Cruiser, en este sentido, ayudan a optimizar la calefacción en invierno gracias a su función inversa, que redistribuye el aire durante los meses más fríos del año.
Para adaptarse a estas alturas, nuestros ventiladores se instalan con tijas de diferentes medidas, e incluso pueden solicitarse a medida. Todas vienen precableadas para facilitar el montaje, haciendo que la instalación sea más rápida y eficiente en entornos como escuelas.

La confianza, el trato cercano y la atención durante el proceso de definición del producto fueron también determinantes para optar por esta solución. “Ya habíamos trabajado con Faro Barcelona y teníamos una buena experiencia, y además es una marca de proximidad”, señala la arquitecta.
La sostenibilidad, un punto de partida
L’Escola Bressol Can Sant Joan es un ejemplo de cómo los principios de sostenibilidad pueden integrarse desde el inicio del diseño. La apuesta por estrategias pasivas como la orientación, la ventilación natural o la elección de materiales duraderos y eficientes, convierte este edificio en un modelo a seguir dentro de la arquitectura pública educativa.

Los ventiladores de techo refuerzan estas estrategias: permiten ventilar sin abrir ventanas en días de calor extremo, reducen la necesidad de aire acondicionado y favorecen una sensación térmica agradable sin recurrir a sistemas más costosos o contaminantes. Además, su bajo consumo, la ausencia de emisiones y su larga vida útil los convierten en una solución ideal para un edificio público con vocación pedagógica.
Arquitectura con perspectiva
Otro de los grandes valores del proyecto es su claridad espacial. “La propuesta hace un esfuerzo por ofrecer un paisaje interior rico, con la máxima entrada de luz y una clara transparencia hacia el entorno natural”, explica Blanca Noguera. La arquitectura se abre al patio y al verde que la rodea, generando un vínculo constante entre interior y exterior.

Esta distribución no es solo formal, sino profundamente funcional. El edificio está orientado y modelado para favorecer un comportamiento pasivo: aprovecha al máximo la luz natural y la ventilación cruzada, y se adapta a la topografía del terreno. Las aulas y zonas principales se abren al patio, mientras que en la parte trasera se sitúan las áreas de servicio, concentradas en una pieza compacta que protege al conjunto de la presencia contundente de la fábrica de cemento cercana. Así, el centro se siente integrado en la naturaleza, y no en un entorno industrial.

Créditos
Un proyecto posible gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Montcada i Reixac, la Generalitat de Catalunya y la Diputación de Barcelona.
El proyecto y la dirección de la obra han corrido a cargo del Àrea Metropolitana de Barcelona.
Fotografías de Faro Barcelona.