
Gon Architects firma Casa Binôme, la reforma integral de un singular ático interior de 80 m² dispuesto en dúplex dentro de un edificio de 1900, situado a escasos metros de la Plaza de España de Madrid. La vivienda, de crujía muy estrecha (apenas 3,25 metros), orientada al sur y con una terraza en la planta baja, planteaba un reto claro: cómo redefinir el espacio sin perder luz ni amplitud. La intervención parte de una idea contundente: usar la escalera como eje conceptual y constructivo, convirtiéndola en circulación, almacenaje y estancia.

El aplique Luna, de Faro Barcelona, ilumina y decora la escalera-mueble-estantería de Casa Binôme.
Antes de la reforma, el apartamento presentaba una compartimentación excesiva, baños anodinos con estética hotelera, una terraza desconectada del interior y una cocina sobredimensionada que fragmentaba el conjunto. En el centro de todas estas tensiones se encontraba la escalera original: un volumen monolítico de acero soldado, rígido y dominante, que no solo ocupaba demasiado espacio, sino que bloqueaba la entrada de luz natural y generaba áreas residuales difíciles de habitar.
La intervención replantea por completo este elemento clave. La escalera se desplaza al muro este, en el lado opuesto a su ubicación original, lo que implica abrir un nuevo hueco en el forjado superior y vaciar prácticamente todo el interior. Esta operación permite trabajar sobre un lienzo en blanco desde donde repensar la casa.
La nueva escalera se diseña para integrarse de forma natural en la arquitectura doméstica. Ligera, casi camuflada, deja atrás su condición de elemento puramente circulatorio para convertirse en un sistema híbrido que articula múltiples usos. Funciona como estantería, banco, soporte expositivo o rincón de lectura, generando nuevas formas de habitar el espacio. Esta nueva forma de concebir la escalera es la que define el proyecto y le da nombre.
"Este híbrido de escalera-mueble-estantería puede leerse como un binomio espacial, en el que ambas condiciones —lo que conecta y lo que contiene— son indivisibles."


Su presencia reorganiza la vivienda, mejora la entrada de luz natural y redefine la relación entre las dos plantas. En la planta inferior se sitúan los espacios compartidos, a saber: cocina, salón, comedor, terraza y un aseo, mientras que la planta superior acoge las áreas más íntimas, con dos habitaciones, un baño y un espacio central flexible.

El aplique Perla, de Faro Barcelona, se dispone como un pequeño punto de luz a lo alto de la puerta.

Otro de los elementos clave del proyecto es el uso del espejo como material arquitectónico. Los volúmenes del baño y la habitación principal se revisten con superficies reflectantes que multiplican la percepción del espacio y generan una relación dinámica con la luz. Estos prismas actúan como piezas casi escenográficas: reflejan, ocultan y transforman el entorno según la incidencia de la luz natural o la posición de puertas y paneles.

La iluminación de la cocina se apoya en nuestra luminarias empotrables Hyde, un elemento tan discreto como funcional.

El aplique Perla forma parte también de la iluminación del baño, dando continuidad a lo largo del espacio.
El resultado es una secuencia de espacios que se expanden visualmente, donde los límites se desdibujan y la materialidad adquiere una dimensión cambiante a lo largo del día, y que demuestra que una escalera es capaz de aportar otro valor más allá del estrictamente funcional, citando a Gon Architects: "un elemento que muta de objeto a lugar".
Créditos:
Arquitectura: Gon Architects
Arquitecto Responsable: Gonzalo Pardo
Equipo de Diseño: Carol Linares, María Cecilia Cordero, Alvine Ikauniece, Maria Konstantinidou, Nicolas Howden, Sara Mordt, Alexandra Marouda.
Construcción: REDO Construcción
Fotografía: Imagen Subliminal (Rocío R. Rivas + Miguel de Guzmán)
